
Hace un tiempo me encontré con una película muy interesante que mostraba una verdad real a través de la actuación. Aquí la sinopsis.
Michael Clayton trabaja para un famoso bufete de Nueva York, aunque no ejerce de abogado. Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible. No es ni policía ni abogado, sino la perfecta mezcla entre ambos: el perro guardián, el compañero fiel que siempre obedece y nunca pregunta. La vida de Michael se tambalea cuando su mejor amigo dentro del bufete, Arthur Edens, que durante seis años ha defendido los intereses de Agtek, una importante multinacional agro-química, descubre que un producto de la compañía ha provocado la intoxicación de cientos de granjeros. El comportamiento de Arthur hará peligrar la estabilidad y los intereses tanto del bufete como de la poderosa multinacional. Michael se ve atrapado entre la lealtad a su amigo y el cumplimiento de su deber.
El papel es interpretado por George Clooney un abogado litigante que trabaja para una firma de abogados que manejan casos fuertes de demandas. Pero más que detalles sobre la película, concentremos la mirada en su protagonista. Michael Clayton es un tipo con una trayectoria profesional, pero con problemas personales, es el típico tipo de traje que resuelve problemas a otros y deja los suyos al margen. Es interesante la escena donde esta en una mesa de juego en la cual pierde todo, razón por la cual vemos a un tipo endeudado regateando para poder pagar sus deudas, vemos a un tipo que comienza un negocio y se arruina, y aun así sigue siendo el tipo que resuelve los problemas de forma rápida y limpia en su profesión de abogado. Michael Clayton nos recuerda que podemos ser buenos en algo y pésimos en otras cosas fundamentales como nuestra familia y nuestra vida personal, aun así que los detalles que parecen más insignificantes a veces son los más necesarios. Citando a un crítico de la película el cual dice:
“Michael Clayton (George Clooney) se encuentra en una ocasión contada. Siendo un abogado procesalista, de esos que no llevan los casos hasta el final de sus consecuencias, es un arreglador, un fixer que apaña las situaciones radicales un, como se define así mismo, basurero de esos que tratan de que las cosas se ensucien lo menos posible para no tener que limpiarlas. Un hombre pequeño que se ha metido en negocios de hostelería, que tiene deudas de juego, un hermano drogadicto y está separado y con un hijo al que no hace mucho caso” .
Manejando un dilema ético entre profesionalidad y la manera en que manejamos nuestra vida personal circula una idea determinante acerca de los que algunos de nosotros llamamos integridad o la conjunción de poder manejar los aspectos centrales de la vida personal. Poniendo el prisma en otro ángulo podemos manejar el asunto de que el personaje Michael Claytón crea la plataforma para analizar el ejercicio de la doble vida, aunque es mucho menos alusiva tal peculiaridad, se le añade aun así un caso atrayente con relación a su autenticidad, es como decir que en ocasiones nuestra conducta no coincide con nuestra profesionalidad, pero tal personaje se adapta a su modo de vida hasta el punto tal que aprende a convivir con ella, tal es la tolerancia que expone nuestra sociedad ante su propia decadencia, es como aprender a estar rodeado de basura y no molestarle su hedor. Por que uso esta película para mostrar una verdad, lo hago por que es lo que expone nuestra sociedad, la ética permisiva, la cual carece de un estándar absoluto por el cual pueda manejarse.

