lunes, 13 de abril de 2009

El otro yo

Detrás de las apariencias, detrás del sentido figurado de las intenciones preponderante de nuestra conciencia donde esta la insinuación presente de lo que somos. Al partir de aquí el escrutinio final de lo que somos, detrás de esa legendaria promesa de lo autentico, del antifaz perfecto que se contiene para modular una escena ficticia de falsa presentación, a parte de la dinámica potencial de fenómenos aleatorio de la conducta improvisada. La fílmica perfecta de vida tal que capta los mejores escenarios desde los mejores puntos de vista, es como la descripción desesperada de un momento oscuro. Convencer a esta realidad de que muestre su estado real es la paradoja más paradójica que puedo asimilar de donde el preludio de la circunstancia se muestra funesto al repetir escenas y contradicciones pasadas, cuan diferentes son ahora, personalizadas muestran actualizaciones de una forma egoísta, no considerando ninguna casualidad en todo esto me atrevo a superar un razonamiento enterrado en las divagaciones mas recóndita de los pensamientos diarios al decir que todo esto es algo necesario, pero también se me hace obligatorio preguntar ¿Por qué? Desdés otro punto de vista puedo tomar esto como una especie de enseñanza y no seguir malgastando palabras en describir un asunto que juega con el futuro de mi dinámica de vida diaria. Dios es soberano que alivio hasta aquí la situación parece mas pequeña, puedo llamar a mi realidad y decirle cambia de una o de otra manera.

La parte de arriba es una consideración sobre la autenticidad, luego cambia a explicar una situación problemática del diario vivir. Todo esto muestra que a pesar de todo Dios tiene el control.

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